dormía, apoderándose de mi ser. He estado un largo tiempo con dicho virus en mi interior, el cual me anulaba como persona aunque conservaba todos mis recuerdos, experiencias y aspecto físico. No sentía ni padecía. Solo me dedicaba a observar, hasta el día en que encontraron el antídoto. Me lo inyectaron y mi vida volvió a la "normalidad".
Gracias Dr. Tuco por encontrar la cura.


1 comentario:
Ya me veo entre probetas y calderos con patas de murcielago, ojos de sapo y esencia de mandragora...
Por cierto que mu chiulos los dibuiiillos
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